Franx
07/11/03, 18:07:24
Con el permiso de la web WWW.VNUNET.ES, me ha parecido muy interesante este articulo sobre fotografía digital, y he decidido trasladarlo a este foro, ya que se creó por la fotografía digital, espero no se molesten y si lo hacen pido disculpas.
Fotografía Digital.
Frente a las cámaras tradicionales, las digitales permiten a los usuarios mayor control sobre el resultado de sus imágenes. Hacer una fotografía, retocarla e imprimir únicamente las más escogidas hacen que la fotografía digital tenga cada día más adeptos entre los amantes de la fotografía.
Las claves de la fotografía digital
La llegada de la tecnología digital al sector de la fotografía ha significado un resurgir de los aficionados a la fotografía, sea del tipo que sea. El valor añadido que supone transferir directamente nuestras capturas al ordenador y decidir previamente cuáles vamos a imprimir y cuáles vamos a desechar, ha sido el factor determinante para que las cámaras digitales, a pesar de ser más caras que las convencionales, hayan calado tan rápida y profundamente en el usuario no profesional.
La posibilidad de retocar las fotos de nuestras vacaciones ya estaba a nuestro alcance gracias a los escáneres planos. Sin embargo, si contamos con una cámara, no necesitamos el escáner y se nos suministra un software con las opciones básicas de retoque de imagen, lo que ha permitido a los usuarios no profesionales realizar sus primeros pasos en la edición fotográfica sin grandes problemas.
Para profundizar más en este sentido, os mostramos algunos pasos a paso que os ayudarán a corregir esas pequeñas imperfecciones que podemos encontrar en nuestras viejas fotos y en las nuevas.
Por último, hacemos un recorrido por el mercado de las cámaras digitales, ya sean de gama alta, media o baja, comentando las que creemos más interesantes por las posibilidades que ofrecen o por su diseño.
Diferencias entre película e imagen digital
A pesar de lo que pueda parecer, las similitudes entre los procesos de captura de una imagen por medio de un método u otro son más numerosas que las diferencias. Los principales elementos que intervienen son: un visor, conjunto de lentes, un sistema de enfoque, un obturador, un flash y un disparador. Todos estos elementos son comunes tanto a una cámara digital como convencional y son fundamentales para conseguir una captura. El proceso para conseguirla es bien sencillo, seleccionamos el elemento que fotografiar, enfocamos de manera manual o automática y apretamos el disparador. Hasta aquí, los dispositivos digitales y los convencionales trabajan de la misma manera. Las diferencias comienzan en el momento en que recogemos la imagen. En el caso de la fotografía de película, la imagen se plasma en el negativo y a partir de él, y con la ayuda de una ampliadora, generaremos las fotografías tal y como las conocemos.
Sin embargo, en las cámaras digitales el reflejo de la imagen es capturado por el CCD (Charge Coupled Device). Este dispositivo, a grandes rasgos, lo podemos definir como una rejilla de celdillas sensibles a la luz, que es capaz de recoger las diferentes tonalidades de los colores y redefinirlos a partir de los tres fundamentales, rojo, azul y amarillo. Esta información, ya en formato digital, se comprime, generalmente, en un archivo «.jpg», para reducir su tamaño. En esta parte del proceso el motor gráfico de la propia cámara analiza la imagen capturada y rellena los puntos que puedan faltar en la imagen a partir de los ya existentes. A este método se le denomina interpolación.
Una vez tenemos la imagen comprimida, se almacena en la memoria intermedia de la cámara y a continuación se transfiere al soporte de almacenamiento que utilice la cámara en cuestión para poder realizar otra captura.
Todo este proceso lleva bastante tiempo. Esta característica es otra de las diferencias entre ambas tecnologías. Las cámaras convencionales también necesitan un tiempo entre disparo y disparo, aunque no tanto como los dispositivos digitales.
Almacenamiento digital
Las cámaras fotográficas digitales disponen de un medio de almacenamiento robusto y reutilizable en forma de tarjetas. Éstas emplean lo que se denomina memoria flash, lo que significa que son capaces de retener los datos incluso cuando las sacamos de la cámara. La segunda característica de estas memorias en importancia es la facilidad que ofrecen a la hora de transferir la información a otros dispositivos sin la necesidad de conectarlos o de instalar algún tipo de software. Simplemente coge la memoria de tu cámara e insértala en una impresora con slots para estas tarjetas e imprime tus fotos.
Compact Flash: Tienen el tamaño de una caja de cerillas y un grosor de dos milímetros. Existen dos tipos, las de Tipo II son más gruesas que las de Tipo I, lo que significa que se pueden integrar funciones extra. Los slots para tarjetas del Tipo II pueden alojar módulos del tipo I y II, pero no a la inversa.
Smart Media: Se trata de un soporte de plástico cuadrado con los contactos integrados en un lateral. Esta tecnología se está quedando obsoleta.
Memory Stick: Se trata de una tecnología propiedad de Sony, por lo que todos sus dispositivos cuentan con slots de este tipo.
Multimedia Card (MMC): Del tamaño de un sello de correos, las tarjetas MMC están reemplazando a las Smart Media y Compact Flash en las cámaras más recientes y en los asistentes digitales.
Secure Digital (SD): Este tipo de tarjetas incorporan la encriptación de datos y la posibilidad de almacenar música en ella. También se están desarrollando slots con la capacidad de leer tarjetas MMC y SD. Otra de las ventajas de las tarjetas SD es que cuentan con protección de escritura, que nos evitará borrar accidentalmente alguna foto.
Las cámaras fotográficas, sean del tipo que sean, son cada vez más completas y las opciones que ponen a nuestra disposición son cada vez más numerosas y prácticas. Sin embargo, no debemos olvidar que la herramienta más eficiente con la que contamos somos nosotros mismos. Simplemente debemos tener unas pequeñas nociones sobre enfoque, flash, brillo e iluminación.
Revelado digital
La fotografía digital tienen muchos aspectos buenos, pero uno de los malos lo podemos encontrar en que es necesario un ordenador. Es este aspecto, estamos más acostumbrados a la fotografía tradicional sobre papel, mucho más fácil de visionar, al no ser necesario más que el papel. La solución es transferir a papel las fotografías digitales en el proceso que conocemos como revelado digital.
Nos podemos decantar por dos opciones: la amateur, en la que usaremos una impresora de inyección de tinta, a ser posible especializada en fotografías, con un resultado sencillamente aceptable, o bien podemos decantarnos por una solución más profesional, en la que entregamos nuestras fotografías a una tienda especializada en revelado, que nos proporcionará un acabado indistinguible de una fotografía tradicional.
Dado que la primera opción ha sido tratada varias veces, vamos a estudiar la segunda posibilidad.
Hace un año, aproximadamente, era complicado encontrar una tienda especializada que tuviera los medios para transferir de formato digital a papel y, de encontrarla, los precios eran prohibitivos. Actualmente, ha cambiado la situación hacia mejor, pues varias tiendas, principalmente las pertenecientes a grandes cadenas de tiendas especializadas, ofrecen este servicio, con precios que oscilan entre los 30 y 40 céntimos, dependiendo de la cantidad de fotografías encargadas. Con este precio, disputan e incluso vencen a las de inyección de tinta.
El encargo se puede realizar por Internet, enviándoles las fotografías y yendo después a recogerlas a una tienda o bien recibiéndolas en casa por correo. También podemos personarnos en la tienda con un soporte en el que tengamos almacenadas las fotos y pedimos su impresión. El mejor sistema es grabar las fotos que queramos en un CD, a ser posible regrabable, y en formato JPG, pues el TIF puede dar algunos problemas. Así, podemos llevar fácilmente 100 fotos a revelar, con la consiguiente rebaja por volumen que esto implica. Tras uno o dos días podemos ir a recogerlas, en el tamaño que hayamos decidido.
Aspectos Básicos de la Fotografía Digital.
Batería
El lado malo de la fotografía digital es la enorme dependencia de la batería. La duración de una batería completamente cargada puede ser tan sólo de algunas horas. Y esta duración, con las sucesivas recargas, va disminuyendo, pues la batería se degenera. Lo mejor es usar el visor óptico que suelen incluir, manteniendo el LCD apagado mientras podamos. La experiencia dictará el parecido entre lo que vemos por ahí y el resultado de la fotografía. Otro truco, cuando la pila parece estar exhausta, es apagar la cámara, y encenderla de nuevo al cabo de un rato. En muchas ocasiones, el descanso sirve para que la pila regenere un poco de energía y puedas disparar una o dos fotos más. Aun así, la compra de una segunda batería es una buena idea, pues todos sabemos que la pila se acaba justo cuando más la necesitamos.
Memoria
Poco tiempo después de comprar la cámara, veremos que comprar un nuevo cartucho de memoria es necesario, pues los incluidos de serie suelen ser pequeños. Para economizar la memoria, podemos reducir dos factores: la calidad de la imagen y la resolución. Bajar la calidad suele ser menos apreciable que reducir la resolución y la ganancia en espacio suele ser equivalente. También hemos de tener en cuenta cómo vamos a mostrar las fotos, pues el papel necesitará mayor resolución que la web. Por último, podemos usar el visor para revisar las fotos hechas, descartando las que no nos gusten y así recuperar su espacio.
Encuadre
Una tendencia al usar el LCD es ajustar a los bordes el motivo. Es mejor dejar algo de espacio, para no sobrecargar la foto. Si vamos a pasar las fotos a papel, hemos de tener en cuenta que perderemos algo de foto por arriba y por abajo, y algo menos por los lados. El zoom es una interesante herramienta, pero sólo si es óptico. El digital genera un resultado poco perfilado y algo borroso.
Direcciones de revelado
www.reveladodigital.com
www.reveladoonline.com
http://orbita.starmedia.com/foto06/reveladodig_es.htm
www.autopublish.com
www.superfotodigital.com
www.fototeide.com
www.agfanet.com/es
Campos a considerar.
Enfoque
Casi todas cámaras cuentan con enfoque automático, aunque no es una herramienta infalible. Para capturas en interiores, como en una fiesta, es recomendable que enfoquemos a 1 ó 2 metros. Si estamos fotografiando paisajes o grupos de personas en exteriores, lo mejor es enfocar a 8 metros o infinito. Si lo hacemos a través de un cristal, 8 metros es una buena opción para evitar los reflejos.
Para los primeros planos, a pocos centímetros, debemos activar el modo macro. Para ello pulsaremos el botón o marcaremos la opción representada por una flor.
Profundidad de campo
Cuando realizamos una captura, el objeto que fotografiar y el resto de lo que aparece en la foto debe estar perfectamente enfocado. Lo que aparece nítidamente entre el objeto en primer plano y el objeto más lejano es lo que se denomina profundidad de campo. Este factor se controla por medio de la abertura, que suele estar entre los valores f2 y f11. Cuanto mayor sea el valor, menos luz entrará en el objetivo, por lo que necesitaremos mayor tiempo de exposición para compensar esa falta de iluminación. Si queremos tener enfocado todo lo que entre en la fotografía, los valores deben ser f8 o f11.
Velocidad de obturación
Velocidad de apertura del diafragma. Por medio de este parámetro indicamos la velocidad con la que efectuamos la captura. Si la imagen que capturar está en movimiento, debemos aplicar la velocidad máxima de obturación. Esto mantendrá nítido el objeto principal y el fondo será más borroso. Si por el contrario queremos que la imagen de sensación de movimiento, disminuiremos este parámetro.
Tiempo de exposición
Se trata de la cantidad de tiempo que permanece abierto el objetivo, controlando la cantidad que llega a la película. Para imágenes nocturnas, dejaremos que el tiempo de exposición sea mayor para que los objetos iluminados se reflejen con mayor intensidad, como pueden ser las luces de un edificio iluminado o unos fuegos artificiales.
Zoom
Puede ser analógico o digital. El primero se consigue por medio del juego de lentes y es el que mejores resultados ofrece. El digital se realiza por medio de la interpolación de los puntos capturados y el resultado suele ser detalles poco perfilados y poca nitidez en general.
Sensibilidad
Esta característica lógicamente sólo afecta a las cámaras de película. La sensibilidad de esta va desde niveles ISO 50 a ISO 400. Cuanto mayor sea el valor ISO, menos sensible es la película y menos cantidad de luz necesita la captura.
Eligiendo una cámara
Las cámaras digitales son una combinación de óptica y electrónica. Los fabricantes de ambos sectores están trabajando muy duro para adquirir su cuota de mercado. Fuji, Olympus, Pentax, Canon, Ricoh, Nikon, Kodak, Samsung, Hewlett Packard, Casio, Sony y otros, todos ellos tienen modelos digitales. La buena noticia es que los precios siguen bajando, mientras que sus prestaciones siguen aumentando.
Pero es importante elegir la cámara adecuada. Después de todo, los precios pueden variar entre menos de un centenar de euros y más de quinientos. Para ayudarte a elegir, intentaremos despejarte algunas de las principales dudas que siempre surgen a la hora de escoger una cámara.
No sólo megapixels
La calidad de una imagen depende en gran medida del número de megapixels activos. Estos son reflejo de los pequeños transistores integrados dentro del dispositivo encargado de captar la imagen denominado CCD. Las cámaras de un megapixels las podemos encontrar por menos de 160 euros, perfectas para capturar fotos para la web o para enviarlas por correo electrónico. Para imprimir fotografías, creemos que una cámara de dos megapixels (o más) es suficiente. Cualquier cosa menor se hará patente en el resultado impreso.
El crecimiento de las resoluciones de las cámaras nos ha llevado hasta los límites de los 6 megapixels, pero, como en cualquier cámara, la calidad de las ópticas es fundamental. Afortunadamente, la mayoría de los fabricantes están de acuerdo en la importancia de una buena lente.
Otras cosas a considerar cuando elegimos una cámara son las baterías, la pantalla y el almacenamiento. Las cámaras digitales consumen mucha batería, por lo que vienen con un cargador de baterías de Ión Lítio, mucho más duradero que las clásicas pilas AA que podemos encontrar en algunos modelos. La elección de una batería de este tipo es debido al consumo de energía de las pantallas LCD de las cámaras.
El zoom es otra característica a tener en cuenta, la ausencia de este rebaja considerablemente la calidad de la captura. Para los que les gusten las imágenes en movimiento, muchos modelos disponen de la opción de capturar pequeños vídeos MPEG de 30 segundos a un minuto de duración.
En la parte más baja del espectro de las cámaras se encuentran las similares a las de usar y tirar. Estas cámaras son webcams portátiles de pequeño tamaño. Muchas de ellas tienen menos de un megapixel, sin flash y sin tarjeta de almacenamiento. En cualquier caso su precio está por debajo de los 100 euros y no debe preocuparnos mucho si las perdemos o las estropeamos.
El final del negativo
Las cámaras digitales están disminuyen su precio y aumentando sus prestaciones. Con las baterías recargables las mejoras se han acentuado más si cabe. Las imágenes digitales en nuestro ordenador nos permiten controlar todos los detalles. Entonces, ¿por qué se iba a comprar alguien una cámara con película?; ¿Seguirá el negativo el mismo camino de los vinilos, utilizados por una minoría, mientras la mayoría de la gente utiliza CDs o se descarga música de Internet?
Actualmente, le queda mucha vida a la fotografía convencional. Por 300 euros un producto con excelentes prestaciones. Lo único importante es la habilidad de la persona que se encuentra detrás de las lentes. Por el mismo precio, podemos adquirir un dispositivo medio válido para imprimir sus capturas de 15 x 10 cm. Y no importa lo buen fotógrafo que podamos ser. El precio es la diferencia entre las cámaras digitales y las de película, que se reducirá con el paso del tiempo. Pero si quieres tener capturas de calidad en una bolsa, apuesta por el negativo.
Si quieres digitalizarlas puedes escanearlas y almacenarlas en un Photo CD. Si tu objetivo es sacar fotos a los amigos, puedes optar por una digital de gama baja.
Hacer fotos.
Según los últimos lanzamientos, parece evidente que la posibilidad de convertir estos dispositivos en cámaras fotográficas va cobrando cada vez más importancia, puesto que se evita cargar con otro aparato adicional. La mejora en la resolución de los CCD posibilita aplicar una óptica individual para la grabación de imágenes de vídeo, por un lado, y para las fijas, por otro. El ejemplo más claro lo representa el modelo DuoCam de Samsung, que no hemos podido probar, pero que cuenta con un módulo rotatorio en el que, por una parte, se encuentra el objetivo para el modo de cámara y, por otro, el destinado a las capturas fijas, de nada menos que 4,1 Megapíxeles.
Los aparatos analizados en este reportaje utilizan resoluciones distintas en ambos modos, siendo siempre los fotográficos los más beneficiados por la mejora constante de estos componentes -como podréis comprobar en la tabla de características adjunta-. Todas las máquinas testeadas combinan ambas facetas, y es que la evolución en los CCD ha permitido abaratar costes e incluir sensores con una resolución altísima, incorporando incluso dos o más de estos elementos, que se comportan de manera distinta según la función que deseemos utilizar.
En este apartado tiene importancia una característica a la que no se suele prestar atención en este tipo de propuestas: la distancia focal de la lente, que indica el ángulo visual de la cámara. Cuanto menor sea esta medida (normalmente, entre los 40 y los 50 mm), más amplia es la panorámica que ofrece.
Otra de las circunstancias que juega un papel fundamental, esta vez en el modo de grabación de vídeo, son los estabilizadores de imagen. Sin ellos, las imágenes grabadas tendrían más vibración debido a nuestro propio pulso. No obstante, esta técnica tiene un coste muy severo en los CCD: unos 400.000 píxeles están destinados normalmente a facilitar esta imprescindible función. Por esa razón, en muchas especificaciones se muestra la resolución "bruta", pero se suele omitir la resolución real, que marca la verdadera calidad que obtendremos.
La importancia del CCD
Sin duda, uno de los parámetros más importantes a la hora de evaluar la calidad de una cámara es su CCD (Charged Coupled Device). Este componente esencial de los dispositivos fotográficos y de vídeo digital se encarga de recibir la imagen enfocada y convertirla en señales eléctricas que puedan ser procesadas por el hardware del ingenio. Está compuesto de una matriz de píxeles (picture element), cada uno de ellos encomendado a almacenar la intensidad de luz recibida.
Para poder determinar el otro parámetro clave de información (el color, ya que los CCD sólo captan la intensidad lumínica), se estudia la cantidad de gamas básicas disponibles en cada uno de estos puntos. Estas cuantías de rojo, verde y azul, captadas con filtros específicos para dicha tarea (uno para cada tonalidad base, que deja pasar sólo la información tonal correspondiente), se transmiten junto con la información relativa a la intensidad de luz. Al unirlo todo, tendremos la imagen final de cada fotograma captado por el CCD.
Por esta razón, contar con un aparato que tenga tres CCD independientes (cada uno destinado a una tonalidad de color) permite obtener imágenes de mejor calidad que aquellos que sólo aportan un sensor. La luz es capturada mediante un prisma que divide y distribuye las distintas tonalidades al sensor adecuado, siendo éste un elemento muy delicado que debe conjugarse perfectamente con cada uno de los CCD. Evidentemente, esto también complica enormemente la óptica y los costes de fabricación, y por ello las máquinas con un CCD son notablemente más económicas que los modelos superiores con varios de estos componentes trabajando conjuntamente.
Fotografía Digital.
Frente a las cámaras tradicionales, las digitales permiten a los usuarios mayor control sobre el resultado de sus imágenes. Hacer una fotografía, retocarla e imprimir únicamente las más escogidas hacen que la fotografía digital tenga cada día más adeptos entre los amantes de la fotografía.
Las claves de la fotografía digital
La llegada de la tecnología digital al sector de la fotografía ha significado un resurgir de los aficionados a la fotografía, sea del tipo que sea. El valor añadido que supone transferir directamente nuestras capturas al ordenador y decidir previamente cuáles vamos a imprimir y cuáles vamos a desechar, ha sido el factor determinante para que las cámaras digitales, a pesar de ser más caras que las convencionales, hayan calado tan rápida y profundamente en el usuario no profesional.
La posibilidad de retocar las fotos de nuestras vacaciones ya estaba a nuestro alcance gracias a los escáneres planos. Sin embargo, si contamos con una cámara, no necesitamos el escáner y se nos suministra un software con las opciones básicas de retoque de imagen, lo que ha permitido a los usuarios no profesionales realizar sus primeros pasos en la edición fotográfica sin grandes problemas.
Para profundizar más en este sentido, os mostramos algunos pasos a paso que os ayudarán a corregir esas pequeñas imperfecciones que podemos encontrar en nuestras viejas fotos y en las nuevas.
Por último, hacemos un recorrido por el mercado de las cámaras digitales, ya sean de gama alta, media o baja, comentando las que creemos más interesantes por las posibilidades que ofrecen o por su diseño.
Diferencias entre película e imagen digital
A pesar de lo que pueda parecer, las similitudes entre los procesos de captura de una imagen por medio de un método u otro son más numerosas que las diferencias. Los principales elementos que intervienen son: un visor, conjunto de lentes, un sistema de enfoque, un obturador, un flash y un disparador. Todos estos elementos son comunes tanto a una cámara digital como convencional y son fundamentales para conseguir una captura. El proceso para conseguirla es bien sencillo, seleccionamos el elemento que fotografiar, enfocamos de manera manual o automática y apretamos el disparador. Hasta aquí, los dispositivos digitales y los convencionales trabajan de la misma manera. Las diferencias comienzan en el momento en que recogemos la imagen. En el caso de la fotografía de película, la imagen se plasma en el negativo y a partir de él, y con la ayuda de una ampliadora, generaremos las fotografías tal y como las conocemos.
Sin embargo, en las cámaras digitales el reflejo de la imagen es capturado por el CCD (Charge Coupled Device). Este dispositivo, a grandes rasgos, lo podemos definir como una rejilla de celdillas sensibles a la luz, que es capaz de recoger las diferentes tonalidades de los colores y redefinirlos a partir de los tres fundamentales, rojo, azul y amarillo. Esta información, ya en formato digital, se comprime, generalmente, en un archivo «.jpg», para reducir su tamaño. En esta parte del proceso el motor gráfico de la propia cámara analiza la imagen capturada y rellena los puntos que puedan faltar en la imagen a partir de los ya existentes. A este método se le denomina interpolación.
Una vez tenemos la imagen comprimida, se almacena en la memoria intermedia de la cámara y a continuación se transfiere al soporte de almacenamiento que utilice la cámara en cuestión para poder realizar otra captura.
Todo este proceso lleva bastante tiempo. Esta característica es otra de las diferencias entre ambas tecnologías. Las cámaras convencionales también necesitan un tiempo entre disparo y disparo, aunque no tanto como los dispositivos digitales.
Almacenamiento digital
Las cámaras fotográficas digitales disponen de un medio de almacenamiento robusto y reutilizable en forma de tarjetas. Éstas emplean lo que se denomina memoria flash, lo que significa que son capaces de retener los datos incluso cuando las sacamos de la cámara. La segunda característica de estas memorias en importancia es la facilidad que ofrecen a la hora de transferir la información a otros dispositivos sin la necesidad de conectarlos o de instalar algún tipo de software. Simplemente coge la memoria de tu cámara e insértala en una impresora con slots para estas tarjetas e imprime tus fotos.
Compact Flash: Tienen el tamaño de una caja de cerillas y un grosor de dos milímetros. Existen dos tipos, las de Tipo II son más gruesas que las de Tipo I, lo que significa que se pueden integrar funciones extra. Los slots para tarjetas del Tipo II pueden alojar módulos del tipo I y II, pero no a la inversa.
Smart Media: Se trata de un soporte de plástico cuadrado con los contactos integrados en un lateral. Esta tecnología se está quedando obsoleta.
Memory Stick: Se trata de una tecnología propiedad de Sony, por lo que todos sus dispositivos cuentan con slots de este tipo.
Multimedia Card (MMC): Del tamaño de un sello de correos, las tarjetas MMC están reemplazando a las Smart Media y Compact Flash en las cámaras más recientes y en los asistentes digitales.
Secure Digital (SD): Este tipo de tarjetas incorporan la encriptación de datos y la posibilidad de almacenar música en ella. También se están desarrollando slots con la capacidad de leer tarjetas MMC y SD. Otra de las ventajas de las tarjetas SD es que cuentan con protección de escritura, que nos evitará borrar accidentalmente alguna foto.
Las cámaras fotográficas, sean del tipo que sean, son cada vez más completas y las opciones que ponen a nuestra disposición son cada vez más numerosas y prácticas. Sin embargo, no debemos olvidar que la herramienta más eficiente con la que contamos somos nosotros mismos. Simplemente debemos tener unas pequeñas nociones sobre enfoque, flash, brillo e iluminación.
Revelado digital
La fotografía digital tienen muchos aspectos buenos, pero uno de los malos lo podemos encontrar en que es necesario un ordenador. Es este aspecto, estamos más acostumbrados a la fotografía tradicional sobre papel, mucho más fácil de visionar, al no ser necesario más que el papel. La solución es transferir a papel las fotografías digitales en el proceso que conocemos como revelado digital.
Nos podemos decantar por dos opciones: la amateur, en la que usaremos una impresora de inyección de tinta, a ser posible especializada en fotografías, con un resultado sencillamente aceptable, o bien podemos decantarnos por una solución más profesional, en la que entregamos nuestras fotografías a una tienda especializada en revelado, que nos proporcionará un acabado indistinguible de una fotografía tradicional.
Dado que la primera opción ha sido tratada varias veces, vamos a estudiar la segunda posibilidad.
Hace un año, aproximadamente, era complicado encontrar una tienda especializada que tuviera los medios para transferir de formato digital a papel y, de encontrarla, los precios eran prohibitivos. Actualmente, ha cambiado la situación hacia mejor, pues varias tiendas, principalmente las pertenecientes a grandes cadenas de tiendas especializadas, ofrecen este servicio, con precios que oscilan entre los 30 y 40 céntimos, dependiendo de la cantidad de fotografías encargadas. Con este precio, disputan e incluso vencen a las de inyección de tinta.
El encargo se puede realizar por Internet, enviándoles las fotografías y yendo después a recogerlas a una tienda o bien recibiéndolas en casa por correo. También podemos personarnos en la tienda con un soporte en el que tengamos almacenadas las fotos y pedimos su impresión. El mejor sistema es grabar las fotos que queramos en un CD, a ser posible regrabable, y en formato JPG, pues el TIF puede dar algunos problemas. Así, podemos llevar fácilmente 100 fotos a revelar, con la consiguiente rebaja por volumen que esto implica. Tras uno o dos días podemos ir a recogerlas, en el tamaño que hayamos decidido.
Aspectos Básicos de la Fotografía Digital.
Batería
El lado malo de la fotografía digital es la enorme dependencia de la batería. La duración de una batería completamente cargada puede ser tan sólo de algunas horas. Y esta duración, con las sucesivas recargas, va disminuyendo, pues la batería se degenera. Lo mejor es usar el visor óptico que suelen incluir, manteniendo el LCD apagado mientras podamos. La experiencia dictará el parecido entre lo que vemos por ahí y el resultado de la fotografía. Otro truco, cuando la pila parece estar exhausta, es apagar la cámara, y encenderla de nuevo al cabo de un rato. En muchas ocasiones, el descanso sirve para que la pila regenere un poco de energía y puedas disparar una o dos fotos más. Aun así, la compra de una segunda batería es una buena idea, pues todos sabemos que la pila se acaba justo cuando más la necesitamos.
Memoria
Poco tiempo después de comprar la cámara, veremos que comprar un nuevo cartucho de memoria es necesario, pues los incluidos de serie suelen ser pequeños. Para economizar la memoria, podemos reducir dos factores: la calidad de la imagen y la resolución. Bajar la calidad suele ser menos apreciable que reducir la resolución y la ganancia en espacio suele ser equivalente. También hemos de tener en cuenta cómo vamos a mostrar las fotos, pues el papel necesitará mayor resolución que la web. Por último, podemos usar el visor para revisar las fotos hechas, descartando las que no nos gusten y así recuperar su espacio.
Encuadre
Una tendencia al usar el LCD es ajustar a los bordes el motivo. Es mejor dejar algo de espacio, para no sobrecargar la foto. Si vamos a pasar las fotos a papel, hemos de tener en cuenta que perderemos algo de foto por arriba y por abajo, y algo menos por los lados. El zoom es una interesante herramienta, pero sólo si es óptico. El digital genera un resultado poco perfilado y algo borroso.
Direcciones de revelado
www.reveladodigital.com
www.reveladoonline.com
http://orbita.starmedia.com/foto06/reveladodig_es.htm
www.autopublish.com
www.superfotodigital.com
www.fototeide.com
www.agfanet.com/es
Campos a considerar.
Enfoque
Casi todas cámaras cuentan con enfoque automático, aunque no es una herramienta infalible. Para capturas en interiores, como en una fiesta, es recomendable que enfoquemos a 1 ó 2 metros. Si estamos fotografiando paisajes o grupos de personas en exteriores, lo mejor es enfocar a 8 metros o infinito. Si lo hacemos a través de un cristal, 8 metros es una buena opción para evitar los reflejos.
Para los primeros planos, a pocos centímetros, debemos activar el modo macro. Para ello pulsaremos el botón o marcaremos la opción representada por una flor.
Profundidad de campo
Cuando realizamos una captura, el objeto que fotografiar y el resto de lo que aparece en la foto debe estar perfectamente enfocado. Lo que aparece nítidamente entre el objeto en primer plano y el objeto más lejano es lo que se denomina profundidad de campo. Este factor se controla por medio de la abertura, que suele estar entre los valores f2 y f11. Cuanto mayor sea el valor, menos luz entrará en el objetivo, por lo que necesitaremos mayor tiempo de exposición para compensar esa falta de iluminación. Si queremos tener enfocado todo lo que entre en la fotografía, los valores deben ser f8 o f11.
Velocidad de obturación
Velocidad de apertura del diafragma. Por medio de este parámetro indicamos la velocidad con la que efectuamos la captura. Si la imagen que capturar está en movimiento, debemos aplicar la velocidad máxima de obturación. Esto mantendrá nítido el objeto principal y el fondo será más borroso. Si por el contrario queremos que la imagen de sensación de movimiento, disminuiremos este parámetro.
Tiempo de exposición
Se trata de la cantidad de tiempo que permanece abierto el objetivo, controlando la cantidad que llega a la película. Para imágenes nocturnas, dejaremos que el tiempo de exposición sea mayor para que los objetos iluminados se reflejen con mayor intensidad, como pueden ser las luces de un edificio iluminado o unos fuegos artificiales.
Zoom
Puede ser analógico o digital. El primero se consigue por medio del juego de lentes y es el que mejores resultados ofrece. El digital se realiza por medio de la interpolación de los puntos capturados y el resultado suele ser detalles poco perfilados y poca nitidez en general.
Sensibilidad
Esta característica lógicamente sólo afecta a las cámaras de película. La sensibilidad de esta va desde niveles ISO 50 a ISO 400. Cuanto mayor sea el valor ISO, menos sensible es la película y menos cantidad de luz necesita la captura.
Eligiendo una cámara
Las cámaras digitales son una combinación de óptica y electrónica. Los fabricantes de ambos sectores están trabajando muy duro para adquirir su cuota de mercado. Fuji, Olympus, Pentax, Canon, Ricoh, Nikon, Kodak, Samsung, Hewlett Packard, Casio, Sony y otros, todos ellos tienen modelos digitales. La buena noticia es que los precios siguen bajando, mientras que sus prestaciones siguen aumentando.
Pero es importante elegir la cámara adecuada. Después de todo, los precios pueden variar entre menos de un centenar de euros y más de quinientos. Para ayudarte a elegir, intentaremos despejarte algunas de las principales dudas que siempre surgen a la hora de escoger una cámara.
No sólo megapixels
La calidad de una imagen depende en gran medida del número de megapixels activos. Estos son reflejo de los pequeños transistores integrados dentro del dispositivo encargado de captar la imagen denominado CCD. Las cámaras de un megapixels las podemos encontrar por menos de 160 euros, perfectas para capturar fotos para la web o para enviarlas por correo electrónico. Para imprimir fotografías, creemos que una cámara de dos megapixels (o más) es suficiente. Cualquier cosa menor se hará patente en el resultado impreso.
El crecimiento de las resoluciones de las cámaras nos ha llevado hasta los límites de los 6 megapixels, pero, como en cualquier cámara, la calidad de las ópticas es fundamental. Afortunadamente, la mayoría de los fabricantes están de acuerdo en la importancia de una buena lente.
Otras cosas a considerar cuando elegimos una cámara son las baterías, la pantalla y el almacenamiento. Las cámaras digitales consumen mucha batería, por lo que vienen con un cargador de baterías de Ión Lítio, mucho más duradero que las clásicas pilas AA que podemos encontrar en algunos modelos. La elección de una batería de este tipo es debido al consumo de energía de las pantallas LCD de las cámaras.
El zoom es otra característica a tener en cuenta, la ausencia de este rebaja considerablemente la calidad de la captura. Para los que les gusten las imágenes en movimiento, muchos modelos disponen de la opción de capturar pequeños vídeos MPEG de 30 segundos a un minuto de duración.
En la parte más baja del espectro de las cámaras se encuentran las similares a las de usar y tirar. Estas cámaras son webcams portátiles de pequeño tamaño. Muchas de ellas tienen menos de un megapixel, sin flash y sin tarjeta de almacenamiento. En cualquier caso su precio está por debajo de los 100 euros y no debe preocuparnos mucho si las perdemos o las estropeamos.
El final del negativo
Las cámaras digitales están disminuyen su precio y aumentando sus prestaciones. Con las baterías recargables las mejoras se han acentuado más si cabe. Las imágenes digitales en nuestro ordenador nos permiten controlar todos los detalles. Entonces, ¿por qué se iba a comprar alguien una cámara con película?; ¿Seguirá el negativo el mismo camino de los vinilos, utilizados por una minoría, mientras la mayoría de la gente utiliza CDs o se descarga música de Internet?
Actualmente, le queda mucha vida a la fotografía convencional. Por 300 euros un producto con excelentes prestaciones. Lo único importante es la habilidad de la persona que se encuentra detrás de las lentes. Por el mismo precio, podemos adquirir un dispositivo medio válido para imprimir sus capturas de 15 x 10 cm. Y no importa lo buen fotógrafo que podamos ser. El precio es la diferencia entre las cámaras digitales y las de película, que se reducirá con el paso del tiempo. Pero si quieres tener capturas de calidad en una bolsa, apuesta por el negativo.
Si quieres digitalizarlas puedes escanearlas y almacenarlas en un Photo CD. Si tu objetivo es sacar fotos a los amigos, puedes optar por una digital de gama baja.
Hacer fotos.
Según los últimos lanzamientos, parece evidente que la posibilidad de convertir estos dispositivos en cámaras fotográficas va cobrando cada vez más importancia, puesto que se evita cargar con otro aparato adicional. La mejora en la resolución de los CCD posibilita aplicar una óptica individual para la grabación de imágenes de vídeo, por un lado, y para las fijas, por otro. El ejemplo más claro lo representa el modelo DuoCam de Samsung, que no hemos podido probar, pero que cuenta con un módulo rotatorio en el que, por una parte, se encuentra el objetivo para el modo de cámara y, por otro, el destinado a las capturas fijas, de nada menos que 4,1 Megapíxeles.
Los aparatos analizados en este reportaje utilizan resoluciones distintas en ambos modos, siendo siempre los fotográficos los más beneficiados por la mejora constante de estos componentes -como podréis comprobar en la tabla de características adjunta-. Todas las máquinas testeadas combinan ambas facetas, y es que la evolución en los CCD ha permitido abaratar costes e incluir sensores con una resolución altísima, incorporando incluso dos o más de estos elementos, que se comportan de manera distinta según la función que deseemos utilizar.
En este apartado tiene importancia una característica a la que no se suele prestar atención en este tipo de propuestas: la distancia focal de la lente, que indica el ángulo visual de la cámara. Cuanto menor sea esta medida (normalmente, entre los 40 y los 50 mm), más amplia es la panorámica que ofrece.
Otra de las circunstancias que juega un papel fundamental, esta vez en el modo de grabación de vídeo, son los estabilizadores de imagen. Sin ellos, las imágenes grabadas tendrían más vibración debido a nuestro propio pulso. No obstante, esta técnica tiene un coste muy severo en los CCD: unos 400.000 píxeles están destinados normalmente a facilitar esta imprescindible función. Por esa razón, en muchas especificaciones se muestra la resolución "bruta", pero se suele omitir la resolución real, que marca la verdadera calidad que obtendremos.
La importancia del CCD
Sin duda, uno de los parámetros más importantes a la hora de evaluar la calidad de una cámara es su CCD (Charged Coupled Device). Este componente esencial de los dispositivos fotográficos y de vídeo digital se encarga de recibir la imagen enfocada y convertirla en señales eléctricas que puedan ser procesadas por el hardware del ingenio. Está compuesto de una matriz de píxeles (picture element), cada uno de ellos encomendado a almacenar la intensidad de luz recibida.
Para poder determinar el otro parámetro clave de información (el color, ya que los CCD sólo captan la intensidad lumínica), se estudia la cantidad de gamas básicas disponibles en cada uno de estos puntos. Estas cuantías de rojo, verde y azul, captadas con filtros específicos para dicha tarea (uno para cada tonalidad base, que deja pasar sólo la información tonal correspondiente), se transmiten junto con la información relativa a la intensidad de luz. Al unirlo todo, tendremos la imagen final de cada fotograma captado por el CCD.
Por esta razón, contar con un aparato que tenga tres CCD independientes (cada uno destinado a una tonalidad de color) permite obtener imágenes de mejor calidad que aquellos que sólo aportan un sensor. La luz es capturada mediante un prisma que divide y distribuye las distintas tonalidades al sensor adecuado, siendo éste un elemento muy delicado que debe conjugarse perfectamente con cada uno de los CCD. Evidentemente, esto también complica enormemente la óptica y los costes de fabricación, y por ello las máquinas con un CCD son notablemente más económicas que los modelos superiores con varios de estos componentes trabajando conjuntamente.