jorge_kai
06/11/03, 21:45:47
fuente: elnavegante.com
Los espectadores que esperaban ver ayer, en la sesión de las 19.00 horas, Matrix Revolutions en la pantalla gigante de Imax se quedaron finalmente sin disfrutar del desenlace de la saga de los hermanos Wachowski
Los incondicionales de Matrix que esperaban ansiosos el estreno de la tercera y última entrega de la saga, proyectada por primera vez en España en formato Imax, se quedaron ayer con las ganas de ver las nuevas andanzas de Neo y Trinity en pantalla gigante en la sesión de las 19.00 horas en Imax Madrid.
En la sesión anterior, a las 15.00 horas, momento en que se sincronizaron los relojes de todo el mundo para que coincidiera el estreno en todas las salas, Matrix Revolutions lució espectacular. Todo transcurrió con normalidad hasta que un corte inesperado antes de los títulos de crédito privó a los asistentes de ver el momento en el que las letras finales aparecían en pantalla. La indignación de algunos espectadores en ese momento no fue más que el comienzo de lo que vendría después, en la sesión de las 19.00 horas.
Más de 400 seguidores de la saga de los hermanos Wachowski esperaban inquietos el comienzo del filme pasadas las 19.00 horas, algo molestos por el retraso inicial. Su impaciencia se transformó en indignación cuando comenzó la proyección y comprobaron que sonido e imagen estaban desincronizados. Una señorita, micrófono en mano, informaba de que intentarían solucionar el problema técnico. Tras rebobinar la cinta y volver a proyectarla desde el principio, los espectadores pudieron comprobar con decepción que todo seguía igual y tuvieron que resignarse a que finalmente no podrían ver la película.
Los que lo aceptaron sin más fueron desfilando por las taquillas para que les devolvieran el importe de las entradas, solicitando las hojas de reclamaciones (insuficientes para la avalancha de peticiones); algunos, los más fanáticos, aceptaban hasta que la proyección continuara con el sonido por un lado y la imagen por otro, a lo que Imax se negó. Otros, unas 40 personas, ofrecieron más resistencia y se negaron a abandonar la sala sin ver la película. Imax, según ha declarado a METRÓPOLI.COM su directora, María Luisa Castelló, les ofreció la posibilidad de que asistieran a la sesión de las 22.00 horas, para la que ya estaban vendidas todas las entradas.
Desde Imax aseguran que la sesión de las 22.00 horas, aunque con retraso, transcurrió con total normalidad, una vez subsanado el problema técnico que provocó que cientos de seguidores de Matrix abandonaran la sala en la sesión anterior con la decepción comprensible de quien lleva meses esperando algo con impaciencia y cuando está a punto de disfrutarlo comprueba que tiene que seguir esperando. Los responsables de la sala, que ya han tomado todas las medidas para que este problema no vuelva a repetirse, animan a todos los seguidores de Matrix a vivir en una pantalla de hasta ocho pisos de altura los innovadores efectos especiales de la cinta, con un sistema de audio de seis canales que bombean 12.000 watios del más puro sonido digital, esta vez sincronizado con los movimientos de Neo y compañía.
Los espectadores que esperaban ver ayer, en la sesión de las 19.00 horas, Matrix Revolutions en la pantalla gigante de Imax se quedaron finalmente sin disfrutar del desenlace de la saga de los hermanos Wachowski
Los incondicionales de Matrix que esperaban ansiosos el estreno de la tercera y última entrega de la saga, proyectada por primera vez en España en formato Imax, se quedaron ayer con las ganas de ver las nuevas andanzas de Neo y Trinity en pantalla gigante en la sesión de las 19.00 horas en Imax Madrid.
En la sesión anterior, a las 15.00 horas, momento en que se sincronizaron los relojes de todo el mundo para que coincidiera el estreno en todas las salas, Matrix Revolutions lució espectacular. Todo transcurrió con normalidad hasta que un corte inesperado antes de los títulos de crédito privó a los asistentes de ver el momento en el que las letras finales aparecían en pantalla. La indignación de algunos espectadores en ese momento no fue más que el comienzo de lo que vendría después, en la sesión de las 19.00 horas.
Más de 400 seguidores de la saga de los hermanos Wachowski esperaban inquietos el comienzo del filme pasadas las 19.00 horas, algo molestos por el retraso inicial. Su impaciencia se transformó en indignación cuando comenzó la proyección y comprobaron que sonido e imagen estaban desincronizados. Una señorita, micrófono en mano, informaba de que intentarían solucionar el problema técnico. Tras rebobinar la cinta y volver a proyectarla desde el principio, los espectadores pudieron comprobar con decepción que todo seguía igual y tuvieron que resignarse a que finalmente no podrían ver la película.
Los que lo aceptaron sin más fueron desfilando por las taquillas para que les devolvieran el importe de las entradas, solicitando las hojas de reclamaciones (insuficientes para la avalancha de peticiones); algunos, los más fanáticos, aceptaban hasta que la proyección continuara con el sonido por un lado y la imagen por otro, a lo que Imax se negó. Otros, unas 40 personas, ofrecieron más resistencia y se negaron a abandonar la sala sin ver la película. Imax, según ha declarado a METRÓPOLI.COM su directora, María Luisa Castelló, les ofreció la posibilidad de que asistieran a la sesión de las 22.00 horas, para la que ya estaban vendidas todas las entradas.
Desde Imax aseguran que la sesión de las 22.00 horas, aunque con retraso, transcurrió con total normalidad, una vez subsanado el problema técnico que provocó que cientos de seguidores de Matrix abandonaran la sala en la sesión anterior con la decepción comprensible de quien lleva meses esperando algo con impaciencia y cuando está a punto de disfrutarlo comprueba que tiene que seguir esperando. Los responsables de la sala, que ya han tomado todas las medidas para que este problema no vuelva a repetirse, animan a todos los seguidores de Matrix a vivir en una pantalla de hasta ocho pisos de altura los innovadores efectos especiales de la cinta, con un sistema de audio de seis canales que bombean 12.000 watios del más puro sonido digital, esta vez sincronizado con los movimientos de Neo y compañía.