marcial
17/12/03, 18:24:43
Hola, ¿qué os parece este manual?
La velocidad de obturación
Cuando pulsamos el disparador de la cámara, en realidad estamos accionando el obturador. Como ya hemos visto, el obturador suele ser unas cortinillas situadas delante del negativo, las cuales, al abrirse, dejan pasar la luz que impresionará la película. Incluso las cámaras más modernas y automáticas del mercado no pueden "disparar" por nosotros, que debemos escoger el momento oportuno, cuando creamos que todo lo que vemos por el visor está correcto, y hacerlo bien, evitando vibraciones que malograrían la mejor de las imágenes.
La velocidad de obturación se escoge en el dial de velocidades, que suele ser, en las cámaras de enfoque manual, una rosca situada al lado del disparador. En él vienen indicadas las velocidades, que son en realidad fracciones de segundo. Es decir, cuando indicamos una velocidad de 500, estamos aplicando un tiempo de exposición de 1/500 de segundo. La luz llegaría al negativo sólo durante esa pequeña fracción de tiempo. Cuanto mayor sea la velocidad (más grande el número que escojamos en el dial de velocidades) más pequeño será el tiempo de exposición. Si disminuimos o aumentamos en un punto la velocidad estamos duplicando o reduciendo a la mitad respectivamente el tiempo de exposición.
La velocidad máxima de las cámaras réflex suele ser 1/1000 o 1/2000, aunque también se pueden encontrar cámaras con 1/500 o 1/4000 de segundo.
Naturalmente, cuanto más alta sea la velocidad, menor riesgo existirá de que la imagen no salga perfectamente nítida. Sin embargo, con mucha frecuencia la elección de la velocidad está condicionada por la cantidad de luz. Si fotografiamos en condiciones de luz escasa tendremos que usar velocidades más lentas. En estos casos, si queremos congelar la imagen tendremos que usar película rápida.
Con un objetivo normal (50 mm.) una velocidad de 1/125 es suficiente para evitar vibraciones en la cámara. Velocidades menores, 1/30 o 1/60 requieren especial atención en el mantenimiento de un pulso firme. Cuando empleemos teleobjetivos deberemos usar velocidades de 1/250 y mayores si no queremos o no podemos usar soporte (un trípode, un monopié u otro apoyo improvisado). Como regla, podemos emplear la velocidad inmediatamente superior a la distancia focal. Por ejemplo, para objetivos de 200 mm. usaríamos 1/250 (la velocidad anterior es 1/125), para objetivos de 400mm. usaríamos 1/500.
En el dial de velocidades podemos encontrar otros ajustes como "x" para la sincronización con el flash, "b" para exposiciones largas (el obturador permanecerá abierto mientras presionemos el disparador) y "auto" o "A" para el modo de exposición automática.
Lo mismo que sucedía con la abertura del diafragma, el resultado final de una imagen depende, en buena medida, de la velocidad de obturación que escojamos, especialmente en la fotografía de acción o con motivos en movimiento.
Para captar con nitidez motivos en movimiento hay que recurrir a una velocidad alta de obturación, que dependerá de factores como la velocidad del objeto y la distancia a la que nos encontremos. Por ejemplo, podremos congelar con una velocidad de 1/125 a una persona que cruce el encuadre caminando cerca de nosotros, pero para poder congelar a un ciclista con esa misma velocidad de obturación deberíamos estar a 30 metros de distancia. Si el motivo viene hacia nosotros o se aleja necesitaremos una velocidad más lenta que si cruza el encuadre. Debemos situarnos de forma que todos estos factores nos favorezcan. Sin embargo el factor que más nos condicionará a la hora de escoger la velocidad de obturación será la luz. En condiciones de luz escasa podemos aprovechar las pausas naturales de los objetos en acción, por ejemplo, en una imágen de un niño columpiándose dispararíamos en el momento en que el columpio se encuentra casi estático en lo alto.
En el ejemplo anterior, ese momento congelado condensa toda la fuerza del movimiento, pero en otras muchas ocasiones una imagen perfectamente definida y congelada puede transmitir una sensación de estatismo más que de movimiento. En estos casos, una velocidad más lenta, que proporcione una imagen ligeramente borrosa puede sernos más útil, especialmente si sólo una parte del motivo permanece borrosa, es decir, que no vuelva irreconocible al motivo. Por ejemplo: un Tío Vivo fotografiado a una velocidad de 1/30, mostrará las partes fijas congeladas, y sus brazos móviles ligeramente borrosos siguiendo la línea del movimiento. Otro ejemplo: una cascada fotografíada a una velocidad alta aparecerá congelada y poco natural, en cambio, con una velocidad más lenta obtendremos el agua difuminada y un efecto más natural.
También podemos usar la "técnica del barrido", que consiste en seguir con la cámara, empleando una velocidad lenta, al motivo que cruza frente a nosotros. Se suelen usar velocidades entre 1/30 y 1/125 y requiere de cierta práctica. Al usar esta técnica, el fondo "barrido" da impresión de movimiento, mientras que el motivo permanece más o menos definido.
La velocidad de obturación
Cuando pulsamos el disparador de la cámara, en realidad estamos accionando el obturador. Como ya hemos visto, el obturador suele ser unas cortinillas situadas delante del negativo, las cuales, al abrirse, dejan pasar la luz que impresionará la película. Incluso las cámaras más modernas y automáticas del mercado no pueden "disparar" por nosotros, que debemos escoger el momento oportuno, cuando creamos que todo lo que vemos por el visor está correcto, y hacerlo bien, evitando vibraciones que malograrían la mejor de las imágenes.
La velocidad de obturación se escoge en el dial de velocidades, que suele ser, en las cámaras de enfoque manual, una rosca situada al lado del disparador. En él vienen indicadas las velocidades, que son en realidad fracciones de segundo. Es decir, cuando indicamos una velocidad de 500, estamos aplicando un tiempo de exposición de 1/500 de segundo. La luz llegaría al negativo sólo durante esa pequeña fracción de tiempo. Cuanto mayor sea la velocidad (más grande el número que escojamos en el dial de velocidades) más pequeño será el tiempo de exposición. Si disminuimos o aumentamos en un punto la velocidad estamos duplicando o reduciendo a la mitad respectivamente el tiempo de exposición.
La velocidad máxima de las cámaras réflex suele ser 1/1000 o 1/2000, aunque también se pueden encontrar cámaras con 1/500 o 1/4000 de segundo.
Naturalmente, cuanto más alta sea la velocidad, menor riesgo existirá de que la imagen no salga perfectamente nítida. Sin embargo, con mucha frecuencia la elección de la velocidad está condicionada por la cantidad de luz. Si fotografiamos en condiciones de luz escasa tendremos que usar velocidades más lentas. En estos casos, si queremos congelar la imagen tendremos que usar película rápida.
Con un objetivo normal (50 mm.) una velocidad de 1/125 es suficiente para evitar vibraciones en la cámara. Velocidades menores, 1/30 o 1/60 requieren especial atención en el mantenimiento de un pulso firme. Cuando empleemos teleobjetivos deberemos usar velocidades de 1/250 y mayores si no queremos o no podemos usar soporte (un trípode, un monopié u otro apoyo improvisado). Como regla, podemos emplear la velocidad inmediatamente superior a la distancia focal. Por ejemplo, para objetivos de 200 mm. usaríamos 1/250 (la velocidad anterior es 1/125), para objetivos de 400mm. usaríamos 1/500.
En el dial de velocidades podemos encontrar otros ajustes como "x" para la sincronización con el flash, "b" para exposiciones largas (el obturador permanecerá abierto mientras presionemos el disparador) y "auto" o "A" para el modo de exposición automática.
Lo mismo que sucedía con la abertura del diafragma, el resultado final de una imagen depende, en buena medida, de la velocidad de obturación que escojamos, especialmente en la fotografía de acción o con motivos en movimiento.
Para captar con nitidez motivos en movimiento hay que recurrir a una velocidad alta de obturación, que dependerá de factores como la velocidad del objeto y la distancia a la que nos encontremos. Por ejemplo, podremos congelar con una velocidad de 1/125 a una persona que cruce el encuadre caminando cerca de nosotros, pero para poder congelar a un ciclista con esa misma velocidad de obturación deberíamos estar a 30 metros de distancia. Si el motivo viene hacia nosotros o se aleja necesitaremos una velocidad más lenta que si cruza el encuadre. Debemos situarnos de forma que todos estos factores nos favorezcan. Sin embargo el factor que más nos condicionará a la hora de escoger la velocidad de obturación será la luz. En condiciones de luz escasa podemos aprovechar las pausas naturales de los objetos en acción, por ejemplo, en una imágen de un niño columpiándose dispararíamos en el momento en que el columpio se encuentra casi estático en lo alto.
En el ejemplo anterior, ese momento congelado condensa toda la fuerza del movimiento, pero en otras muchas ocasiones una imagen perfectamente definida y congelada puede transmitir una sensación de estatismo más que de movimiento. En estos casos, una velocidad más lenta, que proporcione una imagen ligeramente borrosa puede sernos más útil, especialmente si sólo una parte del motivo permanece borrosa, es decir, que no vuelva irreconocible al motivo. Por ejemplo: un Tío Vivo fotografiado a una velocidad de 1/30, mostrará las partes fijas congeladas, y sus brazos móviles ligeramente borrosos siguiendo la línea del movimiento. Otro ejemplo: una cascada fotografíada a una velocidad alta aparecerá congelada y poco natural, en cambio, con una velocidad más lenta obtendremos el agua difuminada y un efecto más natural.
También podemos usar la "técnica del barrido", que consiste en seguir con la cámara, empleando una velocidad lenta, al motivo que cruza frente a nosotros. Se suelen usar velocidades entre 1/30 y 1/125 y requiere de cierta práctica. Al usar esta técnica, el fondo "barrido" da impresión de movimiento, mientras que el motivo permanece más o menos definido.